lunes, 6 de abril de 2026

*Salta: comienzan a perfilarse los posibles candidatos a gobernador para 2027* 06/04/26


A poco más de un año del inicio del calendario electoral rumbo a 2027, en la provincia de Salta ya empiezan a delinearse los nombres que podrían disputar la gobernación, en un escenario todavía abierto pero con algunos actores claramente posicionados.
Dentro del oficialismo, el actual mandatario, Gustavo Sáenz, aparece como la figura central. Sectores cercanos no descartan la posibilidad de que busque un nuevo mandato, en función de interpretaciones legales y eventuales modificaciones en el sistema electoral provincial. Su continuidad dependerá tanto del marco jurídico como del clima político hacia 2027.
En el espacio libertario, vinculado al gobierno nacional, emergen dos nombres con peso propio. Por un lado, María Emilia Orozco, quien ha ganado visibilidad en los últimos años y es señalada como una posible candidata. Por otro, Alfredo Olmedo, que continúa siendo un armador clave del sector y podría jugar un rol decisivo en la definición de la candidatura.
En el peronismo, el exgobernador Juan Manuel Urtubey sigue siendo una referencia ineludible. Si bien ha manifestado que no está enfocado en una candidatura, su eventual regreso a la competencia no está completamente descartado y dependerá de cómo evolucione la reorganización del espacio.
Por fuera de estos sectores, algunos nombres del ámbito empresarial fueron mencionados en el debate público, aunque varios ya han descartado una eventual postulación, lo que reduce, por ahora, las alternativas por fuera de la política tradicional.
Con este panorama, la carrera hacia 2027 en Salta comienza a estructurarse en tres grandes ejes: el oficialismo provincial, el crecimiento del espacio libertario y un peronismo en proceso de reconfiguración. Sin embargo, el escenario sigue abierto y sujeto a cambios, en función de la dinámica política nacional y provincial en los próximos meses.

© *2026 Prof. Ernesto Gomez* 3874689163

miércoles, 1 de abril de 2026

TEMBLOR EN LA POLÍTICA NACIONAL – 01/04/2026

En el Gobierno Nacional se evalúa la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales al mes de mayo de 2027, una alternativa que comenzó a discutirse en los últimos días. La iniciativa está directamente vinculada a la situación económica y al clima político.

Dentro del oficialismo conviven dos posturas claramente diferenciadas. Por un lado, quienes consideran conveniente mantener el calendario electoral en octubre, bajo la premisa de que para ese momento la economía podría mostrar signos de recuperación tras el ajuste. Por otro, sectores que impulsan un adelantamiento ante el temor de que la incertidumbre sobre una eventual reelección impacte en el riesgo país y complique aún más el acceso al financiamiento.

La discusión sobre el calendario electoral no es menor para el armado político de La Libertad Avanza, ya que también incide en la estrategia de la oposición. Un adelantamiento del comicio podría reducir los tiempos de reorganización del peronismo, dificultando la consolidación de una candidatura competitiva de cara a la contienda presidencial.

Ante este escenario, un eventual adelantamiento de las elecciones nacionales colocaría a la oposición en la necesidad de competir y reorganizarse simultáneamente.

© *2026 Prof. Ernesto Gómez para Salta Noticias de Política y Academia y Escuela “17 de Octubre”* - 387 4 689 163


lunes, 9 de marzo de 2026

Peronismo: la crisis no es electoral, es doctrinaria, Salta, 26.02.26



Desde hace ya varios años el peronismo atraviesa una crisis que no puede explicarse únicamente por derrotas electorales ni por coyunturas económicas adversas. La verdadera dificultad es más profunda: se trata de una crisis de representación originada en el debilitamiento doctrinario de buena parte de su dirigencia.

El Partido Justicialista no nació como una estructura meramente electoral. Fue —y debería seguir siendo— la expresión política de un proyecto nacional sustentado en principios claros: justicia social, independencia económica y soberanía política, formulados por Juan Domingo Perón. Cuando esos principios dejan de orientar la acción concreta de diputados, senadores y funcionarios, lo que queda es un sello partidario vacío.

Hoy observamos legisladores que acceden a bancas sin formación política sólida, sin debate doctrinario y, muchas veces, sin compromiso orgánico real con el movimiento. El resultado es previsible: posiciones contradictorias, votaciones desconectadas del mandato popular y una creciente desconfianza del pueblo hacia quienes dicen representarlo.

Algunos sostienen que el llamado a elecciones internas podría ordenar la situación. Sin embargo, las internas ordenan nombres, no ideas. Organizan candidaturas, no reconstruyen identidad. Si el debate previo no es político sino meramente táctico, el problema seguirá intacto.

La historia del peronismo demuestra que su fortaleza nunca estuvo solamente en la estructura, sino en la claridad de su proyecto. Sin doctrina no hay conducción; sin conducción no hay proyecto; y sin proyecto no hay representación auténtica.

El desafío no es simplemente ganar la próxima elección. El desafío es volver a ofrecerle al pueblo una propuesta coherente, actualizada y doctrinariamente firme frente a los problemas contemporáneos. Si eso no ocurre, el electorado seguirá buscando respuestas en otros espacios, incluso en aquellos que promueven modelos contrarios a los intereses nacionales.

En definitiva, el voto popular podrá corregir rumbos, pero la reconstrucción debe comenzar antes: en la formación política, en el debate ideológico serio y en la recuperación de la identidad histórica del movimiento. Sin esa tarea previa, cualquier triunfo será circunstancial y cualquier derrota, previsible.